EL PLA DE TUDELA Paisaje caprichoso

by - diciembre 28, 2018





El Pla o Paratge de Tudela es un espacio perteneciente al Parque Natural del Cap de Creus desde 1998, momento en que pasa a ser Reserva Natural Integral. 

Sólo para aquellos que lo conocen saben de la belleza, la seducción y la inspiración que desprenden sus particulares paisajes, estructuras de rocas que se nos presentan de forma caprichosa. Y si no, que se lo digan al genioDalí, quien encontró aquí el surrealismo que retrató en muchas de sus obras de arte. Sin duda, es uno de nuestros rincones preferidos de L’Empordà y entenderéis por qué cuando lleguéis hasta allí.



Desde Cadaqués dirección hacia el Cap de Creus seguiremos la carretera sinuosa durante unos 5 km aproximadamente. Allí encontraremos las señalizaciones al Pla de la Tudela hasta llegar al estacionamiento exclusivo donde podremos dejar el coche. Eso sí, recomendamos antes llevar agua y buen calzado, aparte de comprobar los períodos del año en que está abierto, puesto que en caso de que esté cerrado sólo podremos aparcar en el parking del Far de Cap de Creus y nos tocará recorrer 1.5km a pie, distancia que los separa. Así que tenemos que tener sobre todo en cuenta que está absolutamente prohibido aparcar en los laterales de la carretera ya que suelen pasar los vigilantes para multar a los que lo hagan. En temporada de verano está abierto cada día de 10h a 19h, el resto del año solamente el fin de semana.

DALÍ Y EL PLA DE TUDELA

Justo antes de empezar el recorrido, nos recibe una de las citas del artista empordanés, Dalí:

Esta parte entre el Camello y el Águila, que tú conoces y amas tanto como yo mismo, es y debe continuar para siempre siendo geología pura, sin nada que pueda mixtificarlo; me hago una cuestión de principio :Es un paraje mitológico que está hecho para Dioses más que para los hombres, y debe continuar tal y como es. Salvador Dalí (1961)

Con esta cita el pintor surrealista nos deja entrever lo que viviremos durante el transcurso de la visita, creando conciencia sobre la vulnerabilidad del entorno y la importancia de contribuir a la preservación y conservación del medio ambiente. Por eso es importante recordar que, al tratarse de un lugar protegido, estamos obligados a cumplir con la normativa del parque que se especifica en los paneles informativos.




Tan pronto empezamos a caminar por la pista asfaltada, empezamos a disfrutar del recorrido al borde del mar, con indicaciones que se integran con el paisaje para no ser ni casi percibidas. 




LOS RESTOS DE UNA CIUDAD DE VACACIONES

Durante el período que va de 1962 a 2004, el Paratge de la Tudela estuvo ocupado por el complejo turístico de vacaciones del Club Méditarranée (Club Med) con una extensión de 4,5 hectáreas y una capacidad para 1.200 turistas. Era la época del boom turístico con la consiguiente explotación y urbanización de gran parte de la costa catalana, por lo que se aprovechó la falta de normativa de protección territorial para la construcción de club en este enclave mágico. Cabe decir que la ciudad de vacaciones estuvo en activo durante cuarenta años hasta que la empresa propietaria empezó a tener pérdidas. Junto con la amenaza de derribo y la aprobación de la ley de protección del Cap de Creus, el Club fue finalmente adquirido en 2005 por el Ministerio de Medio Ambiente.

En 2007 se inició un proyecto que incluía el proceso de desconstrucción hábilmente del complejo con la restauración de la flora y fauna autóctona del lugar, acondicionando los recorridos didácticos para el visitante. El proyecto, que acabó en el año 2010, fue motivo de controversia para algunos, para otros fue una solución paisajística que incluso aplaudida y premiada.


A día de hoy unas estructuras de hierro de gran diseño y dispuestas en forma de cubos hacen de mirador, nos recuerdan las imágenes de las construcciones del complejo con el objetivo de hacernos comprender la belleza del entorno y lamentarnos a la vez del desastre e impacto ecológico que supuso para la zona la creación del dicho club.





Si continuamos nuestro itinerario, dejando atrás el Mirador del Pla de Tudela, encontraremos los siguientes puntos de interés: Mirador de la Gran Sala, Mirador de l’Illa de Portaló, Punta de Pauperris y Cala Francalús, hasta llegar finalmente a la Cala Gentils y la Bahía de Culip. Fueron en las aguas de Culip, precisamente, donde se encontraron restos arqueológicos romanos y griegos debido a sus características, gran profundidad y su fácil acceso. Estos dos lugares son los únicos sitios de todo el espacio natural donde su baño está autorizado.




DIBUJANDO EL PAISAJE

Como hemos comentado el paraje se encuentra en el norte de la península del Cap de Creus, y no sólo nos ofrece unas grandes vistas de la Mar d’Amunt, sino que es una de las zonas de mayor interés vegetal, faunístico y marítimo de todo el parque. Además, presenta una singular configuración geológica que lo dotan de un espacio espectacular en nuestro país. Para entenderlo mejor solamente tenemos que estar atentos a las informaciones que se encuentran por todo el recorrido y presentadas como parte de un juego imaginario que ayudan al pensamiento creativo del visitante. Para muchos es una gran experiencia, especialmente para los más pequeños, hecho que hace que el recorrido sea más divertido para toda la familia. De esta manera, a lo largo del camino, observaremos un paisaje con estructuras de rocas  erosionadas durante millones de años por el viento y el agua y que popularmente se asocian con animales, como el camello, el águila, el elefante, el conejo…y muchos más animales, tantos como cada uno sea capaz de imaginar. 

Entre estas formaciones rocosas de aspecto caprichoso también se encuentra la famosa Roca Cavallera, considerada como una de las ilusiones ópticas que el pintor encontraba en estos paisajes empordaneses y que le inspiraron para la realización de algunas de sus obras de arte como El Gran Masturbador (1929), expuesto actualmente en Museo Nacional Centro de Arte Reina Sofía, o El espectro del sex-appeal", pintado el 1934. 

Siguiendo la costa hacia abajo del Cap de Creus y hacia El Port de la Selva, se encuentra un lugar desértico, salvajemente mineral, donde las convulsiones estériles de un delirio geológico mineral se encuentran inmovilizadas en la desolación vibrante de ruinas de mica.  Dalí (1934) 



Información práctica:
Visita Cadaqués
Salvador Dalí


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