SANT PERE DE RODES Una joya benedictina

by - enero 11, 2019



Si eres fan de la historia, de los monasterios, de las iglesias, de los edificios sofisticados y de grandes dimensiones y, especialmente, de las vistas con encanto, estás en el lugar adecuado. 

Hoy nos vamos hasta la cima de la Serra de Rodes, al norte del Alt Empordà, para entender más sobre la historia del Monasterio de Sant Pere de Rodes, un sitio emblemático considerado como un gran exponente de la arquitectura románica catalana.








En la montaña de Verdera, a unos 520 metros de altura frente a la bahía de Llançà y del Port de la Selva, nos encontramos delante de uno de los conjuntos monumentales más majestuosos e interesantes de la época medieval que representa a la perfección la sociedad feudal de aquel entonces: en primer lugar, por los que rezaban en el monasterio benedictino de Sant Pere de Rodes; en segundo lugar, por los que producían en el poblado de Santa Creu; y, por último, por el aspecto guerrero que simbolizaba el Castillo de Verdera.

Un documento del año 878 refleja las primeras noticias de la actividad monástica que existía en el Monasterio de Sant Pere de Rodes, el cual era considerado durante el período que comprende los siglos XI i XIV como el principal centro espiritual y de peregrinaje del condado medieval que se extendía por toda la comarca de l’Empordà (Condado de Empúries).


MONASTERIO BENEDICTINO



El Monasterio de Sant Pere de Rodes se construyó adaptándose al terrero de la zona, en este caso a las irregularidades de la montaña de Verdera. De esta manera obvservamos como el edificio se asienta en terrazas, lo que nos ofrece unas vistas maravillosas de l’Empordà, como el Mar d’Amunt o el Cap de Creus, eso sí, siempre y cuando las condiciones climatológicas lo permitan.








Cabe decir que se encuentra situado dentro del área de protección del Parque Natural del Cap de Creus, concretamente en ámbito de Paraje Natural de Interés Nacional. 

En 1930, el Monasterio de Sant Pere de Rodes fue declarado Monumento Histórico-Artístico, obteniendo fondos de la Generalitat para su debida restauración. 

Hubo una segunda fase de rehabilitación que tuvo lugar a inicios de 1980 con el objetivo de hacer el monumento visitable, hecho que permitió obtener el aspecto actual; un aspecto que ha sido motivo de controversia por ser considerado demasiado moderno para algunos. Ya en 1997 pasa a ser declarado declarado Bé Cultural d'Interés Nacional por la Generalitat de Catalunya.

En cuanto a su arquitectura, incluye edificaciones de diferentes épocas y que han estado superpuestas desde su época fundacional hasta el momento del abandono total del edificio. Incluso se encontraron vestigios de edificios de la antigüedad romana que fueron aprovechados para posteriores reformas del monasterio.

Resumiendo brevemente la evolución del edificio, fue durante los siglos XI y XII cuando adoptó la configuración arquitectónica que conocemos actualmente. Ya más tarde, en el siglo XIV, fue objeto de diversas reformas motivadas por las disputas entre condados o incluso por la piratería, que hizo que el edificio desarrollara elementos defensivos. 

La decadencia del lugar llegó en la época moderna con la relajación de la vida comunitaria con las obligaciones religiosas, la falta de donaciones o la aparición de enfermedades como la peste negra. 

Así mismo, en 1654 el conjunto monumental fue abandonado durante una temporada a causa de la guerra dando lugar a saqueos y expolios de los bienes hasta que, dos siglos después, en 1835, el monasterio fue abandonado definitivamente por los monjes que lo regentaban.



CONJUNTO MONUMENTAL 

El conjunto monumental está formado por la iglesia con su campanario, la torre de defensa o del homenaje, las sacristías, el comedor, el claustro, las dependencias de la comunidad eclesiástica y el Palacio del Abad. 

El elemento más destacable es sin duda la iglesia tanto por su altura como su riqueza ornamental, considerada como una pieza excepcional por su originalidad y antigüedad dentro del románico catalán e influenciada por la arquitectura tardoromana.

Su diseño de gran belleza singular permite hacernos una idea del esplendor que vivió el Monasterio por aquel entonces en que acogía los peregrinos que hasta allí se acercaban.










Justo antes de llegar a la entrada de la abadía, nos encontramos con los restos de lo que fue el pueblo medieval de Santa Creu de Rodes, destacando la iglesia de Santa Helena de Rodes, que perdió su condición de parroquia en el siglo XVI convirtiéndose en la ermita de Santa Helena hasta finales del siglo XIX. Pueblo e iglesia están situados sobre un rellano a 540m de altura. 

Se trataba de un pueblo utilizado como puerta de entrada al Monasterio de Sant Pere de Rodes dedicado sobre todo al comercio y a la producción artesana, donde se organizaban ferias y mercados satisfaciendo las necesidades de los vecinos y peregrinos. En su época más próspera llegó a tener una ocupación de hasta 250 habitantes, pero los estragos causados por las guerras, las malas cosechas y las epidemias llevaron a un abandono gradual de Santa Creu.





El diseño del pueblo de Santa Creu de Rodes correspondía a una villa cerrada en la cual las fachadas posteriores de las casas actuaban a la vez como muralla, por tanto, sólo se podía acceder al recinto a través de los portales fortificados.


Junto al pueblo se ubicaba también el Castillo de Sant Salvador de Verdera, del cual dependía la seguridad del conjunto monumental debido a que se encuentra en el punto más elevado de la Sierra de Rodes, a 670m de altura, otorgándole un difícil acceso además de un gran dominio visual del territorio. Había sido cedido por los Condes de Empúries, quienes intentaron recuperarlo tiempo después por su gran valor estratégico y militar, provocando un confrontamiento con el abad del monasterio.


LAS LEYENDAS DEL MONASTERIO

Debido a la incertidumbre sobre la procedencia y el aspecto de castillo que presenta el monasterio, los expertos opinan que su origen está envuelto de interrogantes arqueológicos e históricos, por ese motivo se han generado entorno a él diversas hipótesis y leyendas

Una teoría es que fue construido en honor a Dios por unos cristianos que venían de Roma y naufragaron en la bahía. Hay una versión que viene dada en este caso por la tradición oral y que cuenta que el emperador Carlomagno hizo estancia en el monasterio; incluso hay quien dice que mientras rezaba en la iglesia de Santa Creu de Rodes dejó su espada en el altar y cuando acabó descubrió que la hoja de la espada se había convertido en fuego, ésa era la principal razón por la cual ganaba siempre sus batallas.




Veamos a continuación algunas de las leyendas más populares que nos han resultado más curiosas y divertidas:

La Venus Pirenaica.
Esta leyenda fundacional del Monasterio nos explica como un pirata terrible destruía y arrasaba con todo por allí donde pasaba, haciendo prisioneros o esclavos a todo aquel que caía en sus manos. Una vez, en un desembarco en Roses, hizo captivo a muchos de los habitantes, entre ellos un niño de 7 años que, sin lamento ni pena, iba consolando a todos los prisioneros. El pirata, asombrado por la actitud del niño, le interrogó sobre su comportamiento, el niño le respondió que su misión, encomendada por Dios, era traer consuelo a sus compañeros de cautiverio. Las conversaciones y las palabras del niño hicieron que el pirata finalmente viera en el niño un iluminado de Dios. Fue la razón por la que el hombre se convirtió al cristianismo abandonando la piratería. Posteriormente construyó el monasterio donde fue el primer Abad adquiriendo el nombre de Pere, y que más tarde sería sucedido por el niño.

Los túneles de Sant Pere de Rodes
Existe la creencia en los pueblos de alrededor de la montaña de Verdera que el Monasterio de Sant Pere de Rodes estaba comunicado con diferentes lugares de la región a través de túneles. De esta manera, los monjes, según las circunstancias que se presentaran, podían ir y volver al monasterio según de sus conveniencias.

La cabra de oro
Cuenta como en el Monasterio en su época de más esplendor disponía de grandes dominios y riquezas y que muchos de los monjes eran hijos de casas muy ricas. Algunas de estas riquezas se guardan todavía en alguno de los túneles secretos, como una cabra de oro macizo. Se trata de una leyenda que fue reafirmada cuando se encontraron monedas de oro y plata en al Palacio del Abad durante las excavaciones arqueológicas de 1989.



INFORMACIÓN PRÁCTICA

Para acceder al Monasterio en coche se puede seguir el camino desde Vilajuïga dirección el Port de la Selva por una carretera algo sinuosa desde donde las vistas son impresionantes. También se puede llegar desde El Port de la Selva dirección a la Selva de Mar. Si vienes desde Girona se tarda aproximadamente 1.15 h, y desde Figueres 40 minutos.

El Monasterio organiza visitas guiadas durante todo el año, pero si lo prefieres también puedes visitarlo por libre con la pequeña guía que te dan en la entrada como hicimos nosotros. 

Otra opción es acabar la visita degustando los platos típicos de la región en el restaurante que se ubica en el interior del edificio. Un lugar que te dejará sin palabras por las espléndidas vistas.





Precios
Normal: 4,50 euros
Reducida: 3,50 euros
Reducida especial: 2 euros
Entrada gratuita el último martes de cada mes entre octubre y junio.


WEBS DE INTERÉS

> El Port de la Selva
> Monasteri Sant Pere de Rodes



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