EL PATRIMONIO JUDÍO DE CASTELLÓ D'EMPÚRIES

by - febrero 15, 2019



La primera mención del núcleo originario de Castelló d’Empúries la encontramos documentada en el siglo IX, concretamente en el año 879. Por aquel entonces tan sólo era un suburbio que pertenecía a Peralada.

A día de hoy aún se conservan todos los vestigios de su capital del Condado de Empúries en sus orígenes medievales, es decir en la segunda mitad del siglo7 XI. Por tanto, ya podemos imaginarnos que este pueblo de gran belleza está impregnado de muchísima historia, especialmente porque ha dejado un auténtico legado de restos artísticos y arqueológicos que han atraído la atención de estudiosos, resultando también de gran interés para todos los visitantes y curiosos. 




Paseando entre sus calles estrechas con casas empedradas y plazas porticadas, vemos como la estructura urbana es un fiel reflejo de la Edad Media, especialmente por la monumental Basílica de Santa María, conocida por todos como “La Catedral de l’Empordà”. De hecho, fue una de las ciudades más prósperas de la región en aquellos tiempos, siendo el centro judicial, administrativo, económico y político de toda la jurisdicción señorial. 

Lo que muchos desconocen es que también existió una judería en Castelló d’Empúries que representaba el 20% de la población total en el siglo XIV y que fue considerada como una de las más importantes del noreste catalán por detrás de las de Girona y Perpiñan. 
Calle de los Judíos
Gracias a la documentación que se ha podido conservar hasta la fecha, sabemos que se trataba de una comunidad judía que se originó en el Puig de l’Eramala a principios del siglo XIII, en la actual Calle del Jueus y muy cerca de la primera Sinagoga, una de las primeras del noroeste de Catalunya durante la época. La referencia más antigua de la Sinagoga es del año 1442 cuando, en plena decadencia de la comunidad debido a las conversiones cristianas y a las dificultades económicas, la alijama judía la recuperó mediante la compra a una familia cristiana y pudo continuar su actividad hasta que los judíos fueron expulsados de la península en 1492 por los Reyes Católicos. Hoy en día, los cimientos de la Casa Sanllehí es lo que queda de esta sinagoga. 
Casa Sanllehí (fotografia: Jordi Canet)
En 1238, tiempos de máximo esplendor de Castelló como capital de condado de Empúries, la comunidad judía empezó un fuerte período de prosperidad y expansión que sería un factor determinante para el desarrollo económico y demográfico de la Vila de Castelló. Este hecho supuso la expansión de la judería hacia el barrio del Puig Mercadal, con lo que la nueva reubicación de la judería comportó en 1284 la construcción de una nueva sinagoga en la calle de las Peixateries velles que sería ampliada en 1321, hasta que en 1420 fue vendida y reutilizada como hostal. 
Casa Familia Pons (Segunda Sinagoga)
Esta segunda sinagoga es, hoy en día, un edificio propiedad de la familia Comas, que adquirió el local en una subasta en 1825 ignorando del gran tesoro patrimonial que acogía la casa. Después de los hallazgos documentales localizados en diferentes archivos históricos, la familia fue adquiriendo conciencia del legado histórico que tenía el edificio, hasta que los trabajos de excavación de estos últimos años han localizado los cimientos de lo que fue una de las sinagogas de la Edad Media más importantes de la provincia de Girona. 

Recorriendo el centro histórico del municipio podemos encontrar otro de los diversos testimonios del paso de los judíos como es el lugar donde se ubica actualmente el edificio del Hotel de la Moneda; nunca imaginaríamos que en su interior se encuentra la Calle del Call que fue integrada por la vivienda. La plaza donde se encuentra el hotel fue uno de los sectores que sufrió una gran remodelación en el pueblo ya que se derribaron las casas que formaban parte de la judería a finales de los años 90. 
Museo Historia Medieval de la Cúria-Presó

Lápidas funerarias
Otro ejemplo de la comunidad judía en Castelló d’Empúries lo podemos encontrar en el Museu d’Historia Medieval de la Cúria-Presó, donde podemos encontrar una exhibición permantente de lápidas funerarias con inscripciones judías que procedían del antiguo cementerio, considerada como la tercera colección más importante de Catalunya. En segundo lugar, también podremos presenciar una mezuzah, o lo que es lo mismo, un pergamino que tiene escrito versículos de la Torá dentro de una cajita que se coloca en el marco de las casas y ciudades judías. Como última referencia a la comunidad judía, también se encuentra una reproducción de un contrato matrimonial del 1377 (ketubá) del casamiento entre los novios David y Astruga del s. XIV a Castellón d’Empúries y que precisament es representada cada año durante el Festival Terra de Trobadors

¿QUÉ ES LA KETUBÁ?

La ketubá es el contrato de matrimonio. Se trata de un documento que, en el caso de personas importantes y con muchos recursos, puede tener una gran complejidad en sus cláusulas. Este tipo de contrato responde a una sociedad patriarcal, donde la mujer se educa en un ambiente de sumisión a los hombres. El documento refiere como el novio solicita a una joven que sea su esposa y como compensación se compromete "a servirla, honrarla, mantenerla y sustentarla". Además como mohar (pago en metálico) de su virginidad se compromete a la entrega de una cantidad. El compromiso también alcanza a la manutención, el vestido y demás necesidades incluida la vida marital. (Caminos de Sefarad) 

Sala gótica del convento de Sant Domènec
Si continuamos la ruta judía por el casco histórico, llegaremos hasta el Ayuntamiento de Castelló d’Empúries, que fue el antiguo palacio condal y posteriormente el convento de Santo Domingo. Aquí podemos encontrar de nuevo una mezuzah, que ya hemos explicado de qué se trataba más arriba. Esta pieza fue curiosamente reutilizada como material de construcción en el arco que da acceso a la galería de la Sala Gótica. 


Basílica de Santa María de Castelló d'Empúries


Pila bautismal románica. Basílica de Santa Maria. © Manel Puig
No podemos obviar tampoco la Basílica de Santa María de Castelló d’Empúries, donde algunas de las obras de arte que son conservadas en su interior están relacionadas con la historia de la comunidad judía que existió en la Edad Media. Así lo vemos con la doble pila bautismal del siglo XI que fue utilizada para convertir a los judíos al cristianismo. Además, en muchos retablos situados en los diferentes altares de la Catedral de l’Empordà aparecen representaciones judías, así como una lápida funeraria con inscripciones hebreas en el mirador de la basílica. Por último, en la fachada principal del edificio también se evidencia una figura que representa la cabeza de un judío. 

Por otra parte, se sabe que la comunidad judía en Castelló d’Empúries también disponía de un cementerio, conocido también como fosar, del cual no se ha podido conservar ningún resto posible más allá de las lápidas funerarias. Estas piezas procedían especialmente de las familias del municipio que fueron recopilándolas en sus casas durante el espolio que sufrió el cementerio. Así que nos podemos imaginar que las lápidas fueron encontradas en muy mal estado, ya que fueron utilizadas principalmente como material de construcción para las casas y edificios nuevos. Incluso muchos de ellas estaban partidas por la mitad o en trozos muy pequeños. 

EL CEMENTERIO JUDÍO


Para elegir el terreno donde se ubicaría el cementerio judío, debía reunir unas características específicas: en primer lugar, la tierra del terreno debería considerarse tierra virgen, sin ningún uso anterior; y en segundo lugar, el terreno deberá estar en pendiente y orientado hacia Jerusalén.  Así mismo, la judería tenía que tener un acceso directo al cementerio para evitar que los entierros tuviesen que discurrir por el interior de la ciudad. 

Como dato curioso, los Reyes Católicos autorizaron después de 1492 que las piedras de los cementerios judíos pudieran ser reaprovechadas como material de construcción. Así que no es de extrañar que se encontraran fragmentos de inscripciones hebreas en varias construcciones posteriores. (Caminos de Serafad)






Afortunadamente gracias a toda la documentación que se puedo recopilar sobre el cementerio, se llegó a la conclusión que se encontraba situado en la zona de los Aspres, muy próximo a la acequia del molino (Rec del Molí), esto es a 1,5-2 km de las murallas de la Vila medieval. Además, se pudo averiguar que el fosar tuvo su función hasta finales del siglo XV, luego los judíos conversos fueron enterrados en el área conocida como terraza o mirador de la basílica, era el cementerio de los cristianos nuevos, contiguo al muro septentrional del ábside de la basílica.  


Cementerio judíos conversos
Una de las curiosidades de la judería de Castelló d’Empúries es la tolerancia que existía con los judíos, así lo demuestra el hecho de que no existiera un recinto cerrado para ellos, por tanto, no había ningún ghetto. Es más, el conde Ponç IV d’Empúries fue el primer conde de Europa en redactar una carta de privilegios para los judíos en la que describía a los judíos como a los cristianos, es decir, con los mismos derechos, por lo que no debían sufrir ningún maltrato. Una prueba más es que la nueva sinagoga fue cedida incluso por una familia cristiana, un trato que reflejaba las buenas relaciones entre judíos y cristianos.

Si tienes la oportunidad de visitar este maravilloso pueblo del Alt Empordà podrás decir que conoces la historia de su antigua comunidad judía, podrás recorrer sus calles donde si te paras durante unos instantes y cierras los ojos, quizás podrás escuchar a los niños mientras se dirigen a estudiar la Torà en la sinagoga como cada día, o sentir el olor del pan recien horneado, o la de la piel de la casa del encuadernador de libros...Y si cierras algo más fuerte los ojos, podrás ver al Rabino que os saluda con la sabiduría que desprende sus ojos... Bienvenidos sean... ברוכים הבאים

Información práctica:
Red Juderías







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