PIRATAS Y CORSARIOS DE L'EMPORDÀ

by - febrero 24, 2019


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Aunque hoy en día conozcamos L’Empordà como una tierra amable, apacible y entregada, nada tiene que ver cuando la comarca pertenecía a nuestros antepasados y era aterrorizada por bandidos que navegaban por mar y se dedicaban a secuestrar, saquear, robar, bombardear e incluso a matar brutalmente a todo aquel que se interpusiera en sus caminos. Nos estamos refiriendo a los corsarios y piratas que durante siglos se dedicaron a atacar y destruir las costas catalanas y que tanto daño hicieron a sus habitantes, implantando el terror entre pageses, pescadores y comerciantes, y dejando una huella que aún parece perceptible tanto en el urbanismo como en la memoria colectiva.

Veamos a continuación un repaso histórico de algunas de las actividades corsarias y piratas originadas sobre todo en la alta Edad Media en el litoral empordanés y durante el período que comprende los siglos XV y XIX; unas actividades arraigadas en muchas de las poblaciones y que ya forman parte de la cultura popular a través de leyendas, cuentos e incluso de festivales donde se conmemora la lucha histórica contra los piratas.











EL DESEMBARCO DE LOS PIRATAS Y CORSARIOS


Para los que se pregunten por qué tenían los corsarios un acceso tan fácil al litoral catalán diremos que todo empezó por una alianza entre el rey de Francia, Francisco I, en guerra con España, y Solimá I el Magnífico, sultán del imperio turco, quienes acordaron el año 1542 la apertura de los puertos de Marsella y Toulon para los corsarios otomanos. Así las embarcaciones turcas castigaban sobre todo el litoral catalán desde un ámbito geográfico muy cercano mientras que los soldados franceses tenían vía libre para invadir la frontera del Rosellón. 



No fue hasta el final de la guerra entre Francia y España que la hegemonía turca sobre las costas catalanas empezó a decaer y con ellas las invasiones de sus piratas. Aun así, todavía siguieron existiendo algún que otro episodio de amenazas y ataques, aunque menos agresivos, hasta los primeros decenios del siglo XIX.


DIFERENCIA ENTRE PIRATAS Y CORSARIOS

Mientras que el pirata es considerado como un bandido al cual se le podía colgar directamente si era capturado, el corsario tenía el beneplácito del rey a través del cual podía atacar siempre y cuando concediera una parte del botín al rey, además de permitir el ataque tan sólo a aquellos reinos o países enemigos de la corona que estuvieran en guerra y no hubieran sellado ningún tratado de paz con ellos. En este caso, si el corsario era capturado, era juzgado como un militar. (Gabriel Martín: Pirates i Corsaris de L'Empordà).



LOS ATAQUES DE LOS PIRATAS

Uno de los primeros ataques a la Costa Brava fue a cargo de una flota turca compuesta por 23 galeras que desembarcaba en Cadaqués un 5 de octubre de 1543 con el objetivo de saquear todas las casas de la población. Los vecinos, indefensos ante el ataque inesperado, huyeron al ver al enemigo acercarse. A pesar de que este ataque los pilló por sorpresa, enseguida se empezaron a organizar milicias que estaban integradas por vecinos de pueblos del interior de Girona y alrededores, los cuales estaban llamados a acudir por ley a defender Vilas como las de Roses ante los futuros ataques de los corsarios otomanos. Sin embargo, a pesar de la intención de los grupos de defensa, no siempre lograban ahuyentar al adversario.


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En muchos casos, entre los objetivos del enemigo estaba el saqueo de iglesias y la destrucción de la iconografía cristiana, así como incendiar las casas de los habitantes y otros edificios como las masías aisladas, usando siempre la violencia extrema. Así sucedió uno de los ataques más recordados: el ataque al pueblo de Palamós, un municipio que tardó décadas en recuperarse de los piratas ya que se torturó, mató y decapitó a mucha gente.

Había ocasiones en las que se secuestraban a los habitantes de las poblaciones de l’Empordà con el fin de utilizarlos como mercadería. De esta manera, los piratas podían pedir rescate para su liberación; de hecho, para ayudar a las familias de los que habían sido capturados, se recaudaban dinero de limosnas públicas para poderlos liberar. Y en caso de que no se consiguiera a tiempo el rescate que pedían por los capturados, finalmente eran vendidos como esclavos.


Barbaroja, sultán otomoano
Uno de los personajes más famosos que pasó por L’Empordà fue el temible Baba Oruz, más conocido como Barba-roja, almirante para los turcos, y para otros, el pirata del Mediterráneo. Fue considerado como el primero de la saga de piratas que aterrorizaba los pueblos del litoral catalán y del resto de la península durante el reinado de Fernando el Católico y Carlos I. Así se ganó la fama de diablo del mar por la crueldad implacable que caracterizaban sus actos vandálicos.

Ahora bien, tampoco podemos dejar de mencionar el corsarismo catalán en contraposición a los ataques foráneos, especialmente de los musumalnes. En este caso, los corsarios emporitanos de aquella época estaban integrados por gente que pertenecía al condado de Empúries. Inicialmente, las flotas de barcos zarpaban del puerto de Castelló d’Empúries; más tarde, a medida que la laguna de Castelló fue reculando hacia el mar, las embarcaciones salían de los puertos de costa de Roses y Cadaqués. Así mismo, fue el mismo conde quien impulsó el corsarismo coincidiendo con la gran expansión de la corona catalanoaragonesa por el Mediterráneo, quien se aprovechó de la situación para atacar otras costas como las del Norte de África.


SISTEMA DE DEFENSA

Ante estos ataques continuos por parte de los piratas y corsarios, la población empordanesa no tuvo más remedio que diseñar y crear un marco de comunicación y defensa para poder contraatacar al enemigo. De esta manera, los comerciantes y patrones empordaneses con capacidad para utilizar armas se armaron de valor para enfrentarse al adversario, por lo que se organizaron milicias entre los vecinos de la zona con la intención de contraatacar las poblaciones atacadas. Esta estructura de defensa acabó resultando muy efectiva en una época caracterizada por la inseguridad y las amenazas de piratas y corsarios, aunque había veces que la fuerza terrestre no era lo suficiente como para echar fuera al enemigo.

Por este motivo, las Vilas de la costa empezaron a cambiar su fisionomía y sus infraestructuras, desarrollando una red defensiva potente basada en: el amurallamiento de las ciudades; la edificación de torres de vigilancia para avisar de la llegada de los barcos; o la construcción de torres de moro en todas las masías próximas a las zonas más susceptibles de ser atacadas.

Algunas poblaciones como Torroella de Montgrí, Palafrugell o Calonge se situaron unos kilómetros hacia el interior con el fin de poder huir ante la llegada del enemigo o de disponer de tiempo para preparar el contraataque.

Estas construcciones defensivas comportaron un endeudamiento crónico de la mayoría de las instituciones públicas que tuvieron que hacerse cargo de los gastos para la defensa de sus municipios y sus vecinos. Algunas de las construcciones aún visitables que se mandaron a edificar una vez se dieron cuenta que el peligro venía del mar fueron:

  • La Ciutadella de ROSES
  • Far de la Trinitat (ROSES)
  • Torre de Vigilancia Cap Norfeu (ROSES)
  • Castell de BEGUR y cinco torres: Torre Pella i Forgas, Torre del Mas Marqués, Torre Hermanac de Can Pi, Torre de Sant Ramon i Torre de’n Pinc, así como dos espacios fortificados: Cala Sa Riera y Cala Sa Tuna.
  • Torre del Montgó y del Pedró (L’ESCALA)
  • Torre de Moratxa (L’ESTARTIT)
  • Torre de Sant Sebastià (PALAFRUGELL)

EL PAPEL DE LES ILLES MEDES

El archipiélago situado frente a la costa catalana, concretamente frente al municipio de l’Estartit, ha sido y es un lugar referencia para los amantes del submarinismo. No hay duda de que las islas representan una de las áreas más preciadas del Mediterráneo, tanto por la parte emergida como la sumergida, con la existencia de especies de animales y vegetales singulares con elevado valor ecológico. Ahora bien, les Illes Medes no siempre tuvo esta importancia a nivel medioambiental que tiene actualmente, sino que, en el siglo XVI, el conjunto de islas fue el lugar elegido como base desde la que los piratas y corsarios se preparaban los ataques a los pueblos de la Costa Brava y en los que sembraban el terror con el objetivo de recaudar botines. Sin duda, son las grandes protagonistas de la historia de este movimiento pirata de la Edad Media.



Para todos aquellos que quieran conocer más de cerca el lugar escogido por los piratas para esconderse y planear sus invasiones a tierra firme, existen diversas empresas en L’Estartit donde se pueden contratar excursiones en barco que rodean las Islas medes. A parte de descubrir la espectacular fauna y flora marina que esconden sus aguas, también podréis descubrir uno de los rincones más espectaculares del litoral de l’Empordà.






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