SANT MIQUEL DE FLUVIÀ Paseos de historia

by - febrero 08, 2019


Seguimos explorando L’Empordà y descubriendo el conjunto de territorios de grandes contrastes que lo forman; lugares de fisionomía conocida por muchos al lado de otros que son objeto de tan sólo una minoría. Quizás sea el caso de este pueblecito del Alt Empordà ubicado muy cerca de Els Aiguamolls de L’Empordà y que se sitúa a la izquierda del río que los romanos nombraban el fluvium (río), Fluvià en latín. Aunque estamos seguros que a partir de ahora Sant Miquel de Fluvià pasará a ser algo más popular, cosa que entenderéis si seguís leyendo. ¿Te dejas sorprender por la belleza e historia de Sant Miquel de Fluvià? 



EL MUNICIPIO DE SANT MIQUEL DE FLUVIÀ

Nos encontramos con uno de los escasos pueblos de l’Alt Empordà que tienen la suerte de poder disponer de una gran vía de comunicación como es la estación de tren operada por Renfe y que cubre los trayectos Barcelona-Portbou. Son muchos las personas de la zona que acuden hasta esta población para coger el tren y poder desplazarse por este medio, aparcando el coche en el párquing que está justo al lado para dirigirse a sus lugares de trabajo, ya sea en Girona o Figueres, de una forma más cómoda. Junto a Sant Miquel de Fluvià, otros pueblos que poseen estación de tren son Camallera, Vilamalla, Figueres, Vilajuïga, Llançà, Colera y Portbou.



Tal vez ésta es la razón por la que Sant Miquel de Fluvià sea conocido por mucha gente que hace el trayecto Barcelona-Figueres, a pesar de que nunca antes hayan decidido bajarse en esta parada y hacer una visita al pueblo. Asimismo, las buenas comunicaciones también han influido en que parte de la población sean inmigrantes que se han afincado e integrado a la perfección en el país, dando lugar a una mezcla de culturas e identidades que lo hacen característico.



Por otra parte, cabe decir que, además de ser famoso por uno de los acontecimientos del año en el Empordà como es la Fira d’OficisArtesanals que tiene lugar a finales de mayo y que congrega a miles de visitantes, Sant Miquel de Fluvià también debería es distinguido por el pasado histórico que presenta, al igual que la mayoría de pueblos de las comarcas de l’Alt y el Baix Empordà. 


Fira d'oficis artesans Sant Miquel de Fluvià
Para entender mejor los detalles del pueblo, por cierto, muy reducido, recomendamos una pequeña ruta que permite al visitante adentrase en el entorno natural de la población a la vez que permite descubrir el gran patrimonio histórico.  Este recorrido del que hablamos lo conforman:
  • Monasterio Benedictino
  • Horno Romano
  • Fuente del Agua





Os dejamos un vídeo promocional del pueblo para que vayáis abriendo boca. Seguro que no os decepciona.





LA CONSAGRACIÓN DEL MONASTERIO BENEDICTINO

El Monasterio de Sant Miquel de Fluvià nació como una dependencia del de Sant Miquel de Cuixà (Conflent, Francia) bajo el mandato del abad Oliba. Se construyó en unos terrenos que ya eran propiedad de los monjes de Cuixà en fechas anteriores al año 1011, tal y como se menciona en una bula papal de Sergio IV en el año citado.

En el año 1045, a unos 200m del rio Fluvià y cerca de una fuente que sería la clave para la construcción del monasterio, se marcó y se delimitó con cruces el lugar donde debía levantarse el cenobio y las dependencias monacales. Según el acta de consagración, la ceremonia fue presenciada por el Abad Oliba, el arzobispo de Narbona, los condes Ponç d’Empúries y Gausfred de Rosselló, el obispo de Girona y por otras dignidades episcopales.



Tras varias interrupciones durante la obra del monasterio, 20 años más tarde, la construcción fue finalmente consagrada, llegando a representar a uno de los conjuntos más importantes de la escultura románica del siglo XI. Sin embargo, con el paso de los siglos, los diversos saqueos sufridos y las evidencias de las guerras, el edificio fue cambiando su arquitectura románica para introducir elementos góticos que darían lugar al aspecto actual que todos conocemos.


LA HISTORIA DEL MONASTERIO DE SANT MIQUEL DE FLUVIÀ

La historia de la abadía y del claustro es prácticamente desconocida debido principalmente a dos causas: la primera, por la destrucción de los archivos que se perdieron junto a la documentación de otros monasterios: la segunda causa, por el abandono que sufrió durante los años y de la posterior edificación sobre las ruinas que un particular efectuó tras adquirir el edificio gracias la ley de desamortización.


La escasa información recopilada nos indica que la comunidad estaba regida por un abad y compuesta por un número reducido de monjes que oscilaban entre 8 y 4 en función de la época. Además, se sabe que el monasterio recibía donaciones, privilegios y un cierto apoyo de los condes de Empúries y los de Barcelona, hasta que a principios del siglo XVII su actividad quedó truncada cayendo en el olvido y abandono más absoluto.

Actualmente, lo que queda del monasterio es la antigua iglesia del monasterio (s.XI), es decir la actual parroquia del pueblo que, junto a su torre-campanario de cinco pisos, rematados con obras de fortificación, da una estética bien característica y única al núcleo urbano, siendo divisada desde lejos. Se trata de un edificio de planta basilical con tres naves cuya cabecera consta de tres ábsides, siendo la parte de la iglesia más relevante. En la parte del sur de la iglesia se ubicaba el claustro que, aunque ha estado oculto durante mucho tiempo, podemos decir que, afortunadamente, ha podido ser recientemente recuperado y visible por primera vez.





EL HORNO ROMANO





Nos encontramos con el horno romano más bien conservado en Catalunya. Fue descubierto por casualidad en 1974 durante unas excavaciones urbanísticas en el municipio, localizado entre el pueblo y la estación de tren y a tan sólo 100 metros de la Iglesia de Sant Miquel. Se trata de un horno vertical de única cámara de 1.98m de largo por 2.05 m de ancho que presenta una planta cuadrada con un pilar en el centro que aguanta la parrilla.



Este horno funcionó durante los siglos I y II d.C. y tenía como función cocer la cerámica que era utilizada a nivel doméstico o materiales de construcción como tejas. Por lo que prueba que el municipio de Sant Miquel de Fluvià ya era poblado en la época romana. La verdad es que es una suerte poder acercarse hasta esta población para poder disfrutar de este monumento y poder comprender más sobre las tradiciones de aquella época. Verás que para acceder al horno tienes que bajar unas escaleras como si hubiera estado soterrado toda la vida.


FUENTE DE AGUA




Dejando atrás la iglesia románica de Sant Miquel de Fluvià, ahora nos dirigimos hacia el edificio consistorial que está justo al lado. Una vez estemos delante, veremos una apertura a la derecha que nos llevará al camino que lleva hasta la fuente. Se trata de un paraje sombreado donde se encuentra también el lavadero público. Al final del recorrido hay unas escaleras que conducen a la fuente, una de las razones principales para el emplazamiento del monasterio. Comprobaréis como el lugar es ideal para descansar mientras se escucha el sonido del agua. 






En resumen, pocos municipios de nuestro país ponen tanto esfuerzo y empeño en divulgar su patrimonio como lo hace Sant Miquel de Fluvià. En los últimos años se han llevado a cabo diversas tareas de restauración para sacar a relucir todo su patrimonio que, junto a las visitas guiadas, ponen al descubierto el valor histórico de primer nivel que existe en este pequeño municipio del Alt Empordà a pesar de contar con poco más de 700 habitantes.


Información práctica:

Para más información sobre las visitas guiadas, se puede contactar directamente con el Ayuntamiento de Sant Miquel de Fluvià.
Web del Ayuntamiento de Sant Miquel de Fluvià
También se pueden realizar rutas alrededor del pueblo.
Rutas BTT por el término municipal


Si te ha gustado este POST seguro que también te gusta...

SANT PERE DE RODES
  Una joya benedictina
 


0 comentarios


Descubre rincones, secretos, leyendas,

paisajes e historias diferentes de l’Alt y Baix Empordà.