Durante aproximadamente cuarenta años, entre los años 30 y 70, fueron miles los adultos y niños que dieron el paso de cruzar la frontera pirenaica, huyendo de España hacia Francia movidos por su situación económica, o porque eran perseguidos por las tropas franquistas, o bien porque sufrían la represión política de los contrarios a la República. El objetivo para todas esas personas era el mismo: tener un futuro mejor, aunque para ello fuera necesario arriesgar sus vidas y las de sus familias. Era el inicio del éxodo del siglo XX. No nos cabe ninguna duda que aquella marcha del país, para muchos fue un hecho dramático que marcó la historia de Catalunya y de España. Tal emotivo es el recorrido que siguieron que os proponemos que nos acompañéis por la ruta del exilio permitiéndonos entender más la época de entonces y poder seguir teniendo los recuerdos vivos.

El tramo de los exiliados se iniciaba en el pequeño pueblo del Alt Empordà de La Vajol y finalizaba en el pueblo francés de Les Illes, al otro lado de la frontera. Allí los que abandonaban el país eran reconducidos a campos de internamiento por la gendarmería francesa.





Empezamos la ruta en el mismo paso fronterizo por donde huyó la mayor de los exiliados: La Jonquera, a 25 km de Figueres. Es uno de los pasos que hicieron a pie los miles de personas y la misma ruta que realizaron el Presidente de Catalunya Lluís Companys, el presidente de la República española Manuel Azaña y el lehendakari vasco José Antonio Agirre Lekube.

Para poner nuestros conocimientos sobre el terreno, nos acercaremos hasta Agullana, considerada la capital de la República durante días por acoger parte de las construcciones que fueron utilizadas por el Gobierno de la República española, como fue la sede del Estado Mayor de la República.

El tramo de los exiliados se iniciaba en el pequeño pueblo del Alt Empordà de La Vajol y finalizaba en el pueblo francés de Les Illes, al otro lado de la frontera. Allí los que abandonaban el país eran reconducidos a campos de internamiento por la gendarmería francesa.

En La Jonquera visitaremos el Museo Memorial del Exilio en la Calle Mayor 43-47, inaugurado el 2007 y dedicado a recuperar la memoria del exilio republicano que forma parte de nuestro país.

Se trata de un espacio para entender la historia y donde podremos hacer una reflexión crítica sobre el contexto histórico de la época a través de sus exposiciones permanentes.




Monumento al Exilio

Monumento a Lluís Companys

En nuestro recorrido seguiremos camino hacia el pueblo de La Vajol. Una vez allí aparcaremos el coche para encontrarnos con diferentes alusiones como placas y recordatorios de la marcha forzada de los republicanos.

Además, a unos 150 metros, encontraremos el único homenaje dedicado a los exiliados a Francia: es el Monumento al exilio, una escultura de bronce que representan un hombre y su hija de 6 años con la pierna amputada, ambos inspirados en fotografías que mostraban la huida después de la Guerra Civil. Sin duda, una imagen que perpetúa la memoria de los exiliados y que supo capturar un fotógrafo extranjero.






Dejando atrás el pueblo, nos dirigiremos ahora dirección a Ceret. A 1.5 km llegaremos al restaurante Manrella-Comaulis para dejar el coche y continuar a pie hasta los indicadores de el Coll de Lli, situado a 30 minutos caminando por una pista forestal ascendente que pasa por la Fuente del Cu-cut hasta llegar a una pequeña masía.

Después de visitar el Coll de Lli, volveremos hasta el coche para seguir por la carretera dirección Ceret hasta llegar al desvío al Monumento a Lluís Companys, en el Coll de Manrella, donde acaba la carretera del lado español y empieza la pista francesa. Se trata de un homenaje construido en 1981 en memoria del Presidente de la Generalitat Republicana que fue fusilado el 15 de octubre de 1940. Este punto no es considerado un paso de Companys, pero se ubicó allí por la amplitud y accesibilidad del lugar.

Continuando por la pista, se llega al pueblo de Les Illes, en la comarca de Vallespir, pasando una valla de alambre que indica la frontera con Francia. Es el mismo paso que realizaron los máximos dirigentes de la Segunda República Española en su camino hacia el exilio, de ahí la placa de homenaje en el punto fronterizo. En este pueblo francés se ubicaron los campos de internamiento provisionales que acogían a los recién llegados antes de trasladarlos a los campos de concentración de mayor envergadura poniendo rumbo hacia una nueva vida.


Es evidente que la promoción de esta clase de rutas ayuda a la difusión de los valores democráticos y la consecución de un mundo más justo y libre.

De esta manera, se emprende el camino a la recuperación del legado del exilio para evitar los desplazamientos forzados y la persecución de las personas por su ideología, cultura y origen étnico, aún una constante en la historia de la humanidad.




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