El litoral de la costa brava, estrechamente ligado al Mar Mediterráneo, destaca por sus maravillas del patrimonio marítimo que resisten al paso del tiempo, son los faros del Empordà. Aunque todos están operativos, el oficio de farero está en desuso, formando parte del pasado, por lo que su mantenimiento y funcionamiento es gestionado remotamente.

Así se presentan estas construcciones erigiendo durante los años para defender la costa catalana de invasiones a la misma vez que nos vigila y avisa de naufragios y temporales. Siempre destacando en mitad de lugares de interés paisajístico como miradores de excepción a la vez que actúan como puntos de referencia para los navegantes.





FARO DEL PORT DE LA SELVA
(Port de la Selva, ALT EMPORDÀ)




El faro también es conocido como el Faro de la Punta de S’arenella por estar situado en el cabo con el mismo nombre, situado en el municipio de l’Alt Empordà, El Port de la Selva, una de las localidades más bonitas del Empordà que ha sabido mantener su aire marinero y tradicional. 


Este faro fue inaugurado en 1913 con la intención de dar servicio a las embarcaciones de la mar d’Amunt del Cap de Creus (como se conoce la parte norte del parque natural) y que pudieran escapar de los acantilados abruptos de la zona con vientos de Llevant, Tramuntana y Mestral. Ya a finales del siglo XIX las autoridades portuarias del país discutían para elegir el mejor emplazamiento del faro con mayor visibilidad para facilitar la entrada nocturna de las embarcaciones pesqueras, teniendo en cuenta las características de la costa. 

También cabe mencionar que es el primer faro de Catalunya y de la Costa Brava en dirección norte a sur. 

En cuanto a sus características, tiene una altura de 22 metros sobre el mar y un alcance de 12 millas con destellos cada cinco segundos. 

Un dato curioso es que su diseño se utilizó de nuevo para construir el Faro de Tossa dos años más tarde. 

Se puede acceder fácilmente en vehículo con posibilidad de aparcar en el aparcamiento habilitado, o siguiendo el camino de ronda a pie que une Llançà con Port de la Selva.




FARO DEL CAP DE CREU
(Cadaqués, ALT EMPORDÀ)




Este faro está situado dentro del Parque Natural del Cap de Creus, en Cadaqués (Alt Empordà), concretamente en la punta de la esquena frente a la isla S’Encalladora. 


Su ubicación está en el punto más oriental de la península ibérica, por tanto, es el primer lugar por donde sale el sol.

Es uno de los faros más antiguos de España ya que entró en servicio en 1853 y está considerado como bien de interés cultural. 


Debido a su posición estratégica fue objeto utilizados por los militares durante la Guerra Civil Española hasta que dejó de funcionar por orden de las autoridades militares de Cadaqués en 1937. 

El faro se encuentra en un marco incomparable y a 500 metros de la punta del Cap de Creus, un paraje azotado por los vientos el gregal, el mistral y la tramontana, y rodeado de calas de agua transparente de gran belleza que te dejarán sin palabras. Por ese motivo, no es de extrañar que sea un faro muy cinematográfico utilizado como escenarios en diversas películas.

En cuanto a sus características, tiene un alcance de 15 millas y está compuesto por un edificio con una torre de 11 metros situada a 87 metros sobre el nivel del mar. Su linterna está fabricada en acero inoxidable con vidrios templados que producen dos destellos cada diez segundos.


Justo al lado del faro, hay un restaurante con un gran mirador de aires bohemios donde se puede degustar desde un aperitivo hasta buenos arroces o el pescado del día. Muy recomendable para hace un vermut o tomar una copa mientras se observa la puesta de sol o contemplando la inmensidad del Mediterráneo.


Para acceder al Faro podemos ir en coche desde Cadaqués siguiendo las indicaciones hasta el Far. Se trata de una carretera estrecha, pero de fácil acceso que recorre un paisaje lunar que tanto sirvió como fuente de inspiración al genio Dalí. También podemos coger el camino de ronda que va desde Portlligat.




FARO DE CALA NANS
(Cadaqués, ALT EMPORDÀ)




Es un edificio blanco de planta baja rectangular con dimensiones reducidas donde el farero tenía las dependencias y una torre cilíndrica. Data del 1864 y se encuentra situado en el término municipal de Cadaqués, en la Cala Nans, construido en los acantilados del Puig de Simonets, a 26 metros de altura. Su alcance es de 8 millas de distancia y tiene una frecuencia de cuatro destellos más uno cada 25 segundos. 


Como dato curioso durante su construcción es que los materiales fueron transportados en barcas por la poca accesibilidad por tierra. Esto complicaba que el farero no pudiera abandonar el edificio durante días y quedara aislado debido a las condiciones meteorológicas como los temporales y la tramontana. Finalmente se optó por abrir un camino por tierra para evitar futuros males, aunque no dispone de carretera de acceso para vehículos.

Durante las primeras décadas desde su funcionamiento, el faro tuvo gran importancia debido al tráfico en el Puerto de Cadaqués. Pero al caer la actividad marítima y comercial, fue perdiendo valor y fue relegado al abandono. Gracias a los vecinos del municipio se impidió que se destruyera para sustituirlo en el año 1982, así que tuvo lugar finalmente su rehabilitación completa. 


Actualmente el faro es automático y no dispone de ningún farero viviendo allí. Funciona con placas fotovoltaicas que aprovechan la energía solar para el funcionamiento del faro.

Acceder a este faro desde el paseo de Cadaqués por el camino de ronda es una paseo muy ameno y agradable apto para toda la familia. Durante el itinerario de unos 3 km desde el municipio, seguiremos el pictograma del faro y podremos disfrutar de la parte menos conocida y concurrida de la Bahía de Cadaqués, pasando por la playa de Sa Sebolla y desde donde disfrutaremos de grandes panorámicas al pueblo pesquero.



FARO DE ROSES
(Roses, ALT EMPORDÀ)




Podemos encontrar este faro dominando el mar bajo las ruinas del Castillo de la Trinidad de Roses desde 1864, cuando fue inaugurado bajo el reinado de Isabel II. Se presenta como una torre cilíndrica sobre una casa de planta rectangular, claramente una estructura típica de los faros pertenecientes a la primera fase del “Plan de Alumbramiento” de la costa española. 
La historia de este faro se remonta a la época Medieval. 

En la misma ubicación que ocupa el faro existía ya un pequeño faro que vigilaba las incursiones piratas además de guiar la navegación costera . Más tarde, en 1544 se construyó el Castillo de la Trinidad que ocupó el lugar del primer faro y que fue destruido durante la guerra contra Francia (1794-1796) y durante la Guerra de la Independencia (1808-1814). Los habitantes de Roses, a pesar de la inexistencia del faro, seguían creando señales de aviso a los navegantes a través de fuegos que encendían en las ruinas del Castillo de la TrinidadDe esta manera surge el faro que conocemos hoy día, inconfundible por su silueta de color blanco y que domina el mar, siendo en un referente para los vecinos de la turística ciudad de Roses, ofreciendo al visitante unas amplias preciosas vistes de toda la Bahía.



FARO DE LAS ILLES MEDES
(L’Estartit, BAIX EMPORDÀ)




En un enclave estratégico, situado a menos de un quilómetro de L’Estartit (Baix Empordà) encontramos el faro en la isla más grande del archipiélago de las Illes Medes, consideradas como reserva marina en el término municipal de Torroella de Montgrí. 

Debemos destacar que es uno de los primeros faros en los que no había personal permanente, dado su ubicación alejada de la costa, así que era atendido en primer lugar por el mismo farero de Roses que se desplazaba hasta allí a renovar el combustible, hasta que finalmente se decidió que se atendería directamente desde L’Estartit. 

Desde 1932 el funcionamiento del Faro es automático, y más recientemente, en 1982, se añadió un sistema de alimentación por energía solar, siendo uno de los pioneros en todo el Estado. 

Se trata de un faro gestionado por la autoridad portuaria de Barcelona con un alcance de 14 millas y una frecuencia de cuatro destellos cada 24 segundos. Además, el Faro de las Illes Medes es importante por su funcionalidad, así como por su historia, tal y como veremos a continuación.

La inauguración tuvo lugar en junio de 1868, siendo el último faro del reinado de Isabel II antes de que abandonara el país por la Revolución de 1868. 


Presenta una altura de 86 metros sobre el nivel del mar, marcando majestuosamente el canal que separa la línea costera de Torroella y las Illes Medes. 

En la época de Martín I de Aragón, conocido como El Humano, se decidió construir una torre de defensa en la Meda Gran con un monasterio de caballeros de Sant Sepulcro de Jerusalén y una capilla dedicada a la Madre de Dios y San Miguel. Desafortunadamente duró poco una vez estuvieron finalizadas. Fue entonces a final del siglo XV que ya se encontraba en estado de ruinas después de las invasiones piratas, y que pocos años después, tras el derrumbamiento de una parte de la isla, los restos acabaran por desaparecer. Muchos años después, a principios del siglo XIX, se construyó una fortaleza que albergaba una guarnición militar, a día de hoy convertidas en ruinas y que conviven con el Faro de las Illes Medes.




FARO DE SANT SEBASTIÀ
(LLafranc-Palafrugell, BAIX EMPORDÀ)





Desde este espectacular faro podemos observar unas panorámicas impresionantes ya que se encuentra elevado sobre una terraza que salva el desnivel del terreno en la montaña de Sant Sebastià, la cual hace de separación natural entre Llafranc y Tamariu, pertenecientes a la comarca del Baix Empordà. 


Con una altura de 12 metros y situado a 175 metros sobre el mar, regalándonos uno de los mejores miradores de la Costa Brava. Desde aquí contemplamos los acantilados que se acomodan entre las calas de Llafranc y Calella de Palafrugell, los Pirineos y podríamos decir que casi todo el Empordà. También destacaríamos sus puestas de sol impresionantes con un cielo que da la sensación que arda. Justo al lado del faro se conserva una antigua casa de postas del siglo XVIII que era utilizada para dar servicio al camino de ronda hacia Francia. 

A día de hoy la casa acoge un restaurante y un hotel con gran encanto al más puro estilo marinero, rodeado por unos jardines y el Conjunto Monumental de Sant Sebastià de la Guarda, un poblado ibérico. 

Se considera como el faro más importante de Catalunya, el primero en potencia a nivel nacional y unos de los que tienen más alcance lumínico en el mundo, ya que alcanza hasta 50 millas con destellos cada cinco segundos, lo que hace que sea una incluso la referencia internacional del extremo suroeste del Golfo de León. 

A pesar de ser construido en 1857, no fue electrificado hasta 1940 por el Ministerio de Fomento dentro de las previsiones del “Plan general de alumbrado marítimo de España e islas adyacentes” del año 1851. Así mismo, g
racias a las nuevas tecnologías, al igual que otros faros de alrededor del país pasó a ser automático en 1999, dejando en el olvido los 3 fareros que lo ocuparon. Cabe mencionar que la reforma más reciente es la que se realizó entre 1963 y 1966, construyendo la estructura de la torre que conocemos actualmente.
 


FARO DE PALAMÓS
(Palamós, ALT EMPORDÀ)




Se trata de un faro gestionado por la Autoridad Portuaria del Puerto de Barcelona y conocido como el faro de la Punta del Molino. Se bautizó así porque en su día era una zona aislada con un molino de viento, hecho que explica también por qué fue utilizado también como lugar de cuarentena en tiempos de la peste. 


El hecho de estar integrado en la parte urbanizada del pueblo pesquero de Palamós, en primer lugar; y por su privilegiada geografía, en segundo lugar, eran las razones principales que tenían los fareros para elegir este faro para pasar sus últimos días de jubilación. De esta manera podían continuar haciendo una vida prácticamente de pueblo, a diferencia de los otros faros de la Costa Brava, como el Faro de Cap de Creus o el de las Islas Medes.

El faro fue puesto en funcionamiento en septiembre de 1865 con una apariencia de luz roja fija que posteriormente fue equipado con una lámpara de mechas utilizando como combustible aceite de oliva. Más tarde tendría lugar la electrificación del faro con la llegada de la red eléctrica a Palamós, convirtiéndolo en uno de los primeros faros electrificados en España.

Comparándolo con otros faros, tiene una torre hexagonal de unos ocho metros situada a 22 metros sobre el nivel de mar y coronada con una cúpula gris. Su alcance es de 18 millas náuticas con una apariencia luminosa blanca de 1+ 4 ocultaciones cada 18 segundos.


Su reforma más importante tuvo lugar en 1975, cuando se rehízo casi por completo debido a los bombardeos de la Guerra Civil Española, período en que dejó de iluminar, y a la extracción de piedras en una cantera próxima al edificio utilizadas para la reparación del dique en 1902. De esta manera, se levantó un nuevo edificio de dos plantas tal y como lo conocemos hoy en día coronado por un pequeño balcón.






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