En el Mar Mediterráneo, frente a la costa empordanesa, tenemos el privilegio de contar con una amplia variedad de islas de diferentes tamaños. Algunas de mayor importancia por ser protagonistas de grandes historias, otras relevantes por sus dimensiones o diversidad de flora y fauna marina que albergan bajo a sus aguas. A continuación os describimos algunas de las islas de "visita" obligada si estás por el Empordà o alrededores. Aunque a muchas de ellas no podrás acceder, sí que merece la pena acercarse hasta el punto más cercano de la costa para deleitarse por la postal de la que forman parte.


  


ILLES MEDES


Situado a un kilómetro de la playa de L’Estartit, el archipiélago de las Illes Medes forma parte del Parque Natural del Montgrí, las Illes Medes y el Baix Ter, constituyendo la prolongación en el mar del macizo del Montgrí con diversas cavidades submarinas que forman túneles y cuevas espectaculares. 
Les Illes Medes están calificadas como la mejor reserva natural de la parte occidental del Mediterráneo con una superficie total de 511.2 hectáreas y protegidas por el Plan de Espacios de Interés Natural desde 1983. Desde entonces se ha implementado un plan de preservación consiguiendo incluso la recuperación de algunas especies en peligro de extinción tanto del medio acuático como del terrestre. Son 21 las hectáreas repartidas entre los islotes y las las islas: la Meda Gran, la Meda Petita, el Carall Bernat, los Tascons Grossos, el Medallot, los Tascons Petits y las Ferranelles. Cabe mencionar que 19 de esas hectáreas corresponden a la isla con mayores dimensiones, La Meda Gran, que alberga un faro del siglo XIX. También cuenta con un área de 93.2 hectáreas que es más pequeña dentro de la reserva natural donde las actividades están limitadas y controladas debido a su denominación de zona estrictamente protegida y de reserva marina.


Hubo un momento a lo largo de la historia de las islas en que se instalaron habitantes, primero con la construcción de un monasterio, luego fue el escondite de los piratas y corsarios que atacaban los barcos y las poblaciones costeras, y más tarde, fueron habitadas por los fareros que controlaron el Faro. Pero desde que se fue el último vigilante del faro, en las Illas Medes ya no hay más presencias que las ruinas de las edificaciones que fueron creadas siglos atrás, junto con poblaciones de aves características de la zona.

A pesar de estar permitido bajar a tierra, únicamente se pueden seguir los itinerarios marcados, respetando todas las normas. Lo mismo ocurre a la hora de realizar actividades náuticas como submarinismo, snorkeling o cualquier observación marina, en las que las inmersiones diarias están limitadas.


Otra opción para poder acercarse hasta ellas es contratar con una de las diversas empresas una de las excursiones que conforman la amplia oferta de actividades marítimas que te permitirán descubrir la belleza más imponente de las Illes Medes y otros rincones de la Costa Brava. Incluso hay embarcaciones que realizan excursiones con una duración de 1,5h y que disponen de un fondo transparente que representa una ventana abierta al fondo del mar. Es la mejor manera de observar la riqueza de la fauna marina del archipiélago a través de una gran experiencia, especialmente para los más pequeños, en la que podemos disfrutar de los peces en su propio hábitat. 

Muchas de estas rutas incluyen una de las curiosidades geológicas más famosas y fotografiadas de esta parte del Empordà: la Roca Foradada. Este fenómeno creado por la naturaleza es en realidad una cueva marina abierta situada en la costa del Parque Natural del Montgrí. Una pequeña joya de la Costa Brava que se puede visitar en kayak o catamaran, totalmente recomendado para los más aventureros.

Para los más expertos, con un nivel avanzado de submarinismo, revelaremos que al sur de la Roca Foradada yace un famoso buque hundido forzosamente en 1992 de modo que se convirtiera en biotopo marino artificial y fuera un lugar de atracción más para los buceadores como parte de la promoción del turismo subacuático. 


Actualmente, debido al fondo rocoso del lugar escogido para ello y expuesto a los temporales, el que fuera inicialmente un transbordador ha terminado rompiéndose en tres fragmentos.

En cuanto a la flora terrestre que integran las islas, está compuesta por especies que soportan bien la falta de agua y la salinidad ambiental. Se trata de una vegetación fuertemente condicionada por el clima mediterráneo o los excrementos de las gaviotas. 


La flora marina ya es evidente en los primeros metros bajo el mar, donde encontramos algas, esponjas, erizos, moluscos, entre otras especies de colores vivos. A mayor profundidad, donde casi no llega la luz, existen estrellas, pulpos, langostas, algas calcáreas y gorgonias. También encontramos colonias de coral rojo cerca de las entradas de las cuevas y túneles. Como vemos, las inmersiones en la reserva marina nos ofrecen un espectáculo de vida y color para todo tipo de buceadores, profesionales o no. Además, la gran riqueza excepcional de especies que existen en las islas hacen completar el gran atractivo que tiene el conjunto de islas desde la costa.



ILLES FORMIGUES




Entre Palamós y Palafrugell, en la comarca del Baix Empordà, encontramos un grupo de dieciséis islotes situados a 1.300 metros de la punta d’En Canet, y a 800 metros del Cap de Planes, por lo que administrativamente pertenecen a los dos municipios catalanes. Esta repartición la dictaminó la Generalitat de Catalunya el año 2009: para Palamós, la Formiga Gran y los islotes cercanos (un total de 14.888, 8 m2); y para Palafrugell: Sa Planassa, Sa Corba, el arrecife Llagoster y los arrecifes de Fora (1.627,8 m²).






La silueta de estas pequeñas islas es el sello que identifican el horizonte de Palamós y Calella de Palafrugell, teniendo una similitud con los pequeños insectos por ser numerosas y pequeñas, de ahí el nombre de Formigues (Hormigas). 


La superficie de las islas está desprovista de vegetación, dando lugar a rocas absolutamente desnudas, a diferencia de las Illes Medes. 

Su fauna está formada por aves marinas, como gaviotas y cuervos. En cuanto a la flora marina que podemos encontrar en sus fondos que varían desde los 9 metros hasta a más de 45 metros, existen abundantes gorgonias multicolores. 

Lamentablemente, el proyecto del 2011 que se tenía que aprobar para la Reserva Marina de las Illes Formigues de 3.580 hectáreas no se llegó a llevar a cabo por falta de presupuesto para crearla y mantenerla.

De su señalización se hace cargo el faro situado en el islote de la Formiga Gran desde 1982, emitiendo tres destellos de luz blanca cada nueve segundos y un alcance de seis millas. Este faro servía para evitar naufragios ya que con mala mar quedan cubiertas de agua.

Una de las historias apasionantes que atesora la Costa Brava tiene lugar en las Islas Formigues, frente al Cap Roig, donde ocurrió la destacada y decisiva Batalla Naval de la Corona Catalanoaragonesa, la Batalla de Les Formigues en 1285, donde la escuadra aragonesa bajo el mando de Roger de Llúria derrotó a las tropas francesas de Felipe III en la lucha por el dominio del Mediterráneo occidental. Se estima que perdieron la vida 3.500 franceses y 200 confederados aragoneses, dejando bien claro la magnitud épica de la lucha.



ILLA DE PORTLLIGAT 
(Cadaqués, Alt Empordà)




Está isla es conocida por estar la Casa-Museu Dalí, situada en frente de la península de Cadaqués, en la Bahía de Portlligat, que se encuentra separada de tierra por un canal de poco más de 30 metros y una superficie de 8,4 hectáreas. Posee alguna cala de aguas cristalinas y una playa mirando al canal, la cual permite la exploración fácil de la isla a través de diferentes itinerarios. Justo al lado hay otra pequeña isla, Sa Farnera. Actualmente la isla de Portlligat sólo acoge vegetación, aunque sabemos que, con anterioridad, al igual que en el propio núcleo, acogió algunas casas entre las que se encontraba la del cartero del municipio, por lo que también fue conocida como Isla del Correo. 



ILLA S'ARENELLA
(Cadaqués, ALT EMPORDÀ)




A unos 100 metros de la playa con el mismo nombre, frente a la costa de Cadaqués, también encontramos la única isla que está habitada en toda la Costa Brava. Es un pequeño paraíso situado en el Cap de Creus al que es fácil llegar nadando. La isla arbolada tiene una superficie de 16 hectáreas (mitad privada, mitad pública) y presenta una vivienda privada en su centro que se utiliza ocasionalmente para eventos, un embarcadero, una cisterna de agua y dos construcciones: la Barraca d’en LLimó de 1919 y la Cueva del Contrabando. La primera es una construcción de piedra pizarra; la segunda construcción es una antigua barraca de piedra de 4 metros de longitud por 1.5 metros de ancho utilizada por los contrabandistas para esconder la mercancía



ILLA MATEUA
(L'Escala, Alt Empordà)




Se trata de una cala rocallosa con gran riqueza de flora marina entre el puerto de L’Escala y la Punta del Montgó, por lo que pertenece al municipio de Torroella de Montgrí. Al igual que les Illes Medes, forma parte del espacio Parc Natural del Montgrí, les Illes Medes y el Baix Ter. Isla Mateua se caracteriza por ser presentar un paisaje de gran belleza junto a sus calas de aguas transparentes y sus acantilados. Aquí se puede practicar escalada o hacer submarinismo descubriendo los restos del famoso barco hundido “Colentin”. Sus restos consisten en una dispersión de hierros en un fondo de rocas y arena fina. Aunque se puede reconocer todavía la proa, parte de la máquina, y un trozo de la popa con el asentamiento del timón y el árbol de la hélice. La fauna diversa que hay está compuesta por pulpos, castañuelas, sargos, etc. Los restos permanecen a una profundidad de 6 a 12 metros, lo que hace que sea una inmersión fácil para los que empiezan.



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